Viviendas colectivas


Viviendas colectivas

Incio Carbone, Rebeca

rdic2806@gmail.com

 

Resumen

En una época muy difícil del Perú en donde pasó por un déficit de viviendas, estas sufrieron grandes cambios los cuales ayudó al desarrollo importante del país. Como una solución aparecen las viviendas colectivas, marcó una transición significativa desde las formas de vivienda tradicionales hacia una mayor urbanización y concentración de la población en áreas urbanas en crecimiento. Esto nos ha llevado a querer investigar el impacto y las tipologías que surgieron, se reconoce las distintas características que cada una de ellas tiene y cómo fue que ha contribuido al desarrollo de nuestro estilo de vida actual.


Introducción

La vivienda colectiva, a menudo promocionó una solución eficiente y sostenible para los problemas de vivienda en las áreas urbanas, no es necesariamente la solución que se nos ha hecho creer. Aunque tiene sus ventajas, también presenta una serie de desafíos y desventajas que merecen una consideración crítica. En esta introducción, explicaremos algunos de los argumentos de la vivienda colectiva visto desde una perspectiva arquitectónica y también social, junto a esto también conoceremos los distintos tipos de vivienda colectivas.

En primer lugar, conoceremos que es una vivienda colectiva e identificar las tipologías de estas para poder conocer más acerca de ellas que reflejaban la dinámica de esa época. Las tipologías de viviendas colectivas variaron ampliamente según la ubicación geográfica, la clase social y las influencias arquitectónicas de la época. Esas viviendas reflejaban la diversidad y la complejidad de la sociedad peruana en ese período de transformación. Entre estos podemos encontrar las casas bifamiliares, las quintas y los callejones.

Así mismo, las casas bifamiliares se convirtieron en una solución popular para las crecientes necesidades de vivienda en Perú. Estas viviendas permitieron a dos familias compartir una estructura, lo que resultaba en un uso más eficiente del espacio y una distribución de costos.

Las quintas, por otro lado, eran propiedades más grandes y a menudo se encontraban en las afueras de las ciudades. Combina elementos rurales con elementos arquitectónicos más elegantes. Estas residencias de campo ofrecieron un respiro de la agitación urbana y se convirtieron en espacios de recreación y expansión al aire libre para las familias peruanas.

Los callejones, por su parte, eran tipologías de viviendas colectivas que a menudo se encontraban en áreas urbanas densamente pobladas. A pesar de su tamaño compacto y su estrechez, estos callejones desempeñaron un papel fundamental en la vida urbana. Fomentaron la interacción vecinal y la formación de comunidades sólidas.

A menudo, estas viviendas tienden a ser más compactas y tienen menos espacio para el almacenamiento personal. Esto puede resultar en una sensación de claustrofobia y limitación en comparación con una vivienda individual más espaciosa. Además, la falta de espacio al aire libre y áreas verdes en las comunidades de viviendas colectivas puede afectar negativamente la calidad de vida, especialmente para las familias con niños.

La individualidad es otra preocupación importante cuando se trata de viviendas colectivas. En una vivienda individual, uno tiene la libertad de diseñar y decorar su hogar de acuerdo con sus gustos y preferencias personales. En contraste, en una vivienda colectiva, es probable que se deban hacer concesiones y compromisos en términos de diseño y decoración para adaptarse al estilo de vida de la comunidad. Esto puede hacer que los residentes se sientan menos conectados emocionalmente con su entorno y menos satisfechos con su vida en general.

Además, la inversión a largo plazo en una vivienda colectiva puede ser arriesgada. Si bien es cierto que el costo inicial de adquisición o alquiler de una vivienda colectiva puede ser más bajo que el de una vivienda individual, a largo plazo, los costos pueden aumentar significativamente. Las cuotas de mantenimiento, los costos compartidos y las restricciones a menudo asociadas con las comunidades de viviendas colectivas pueden hacer que la inversión sea menos atractiva para aquellos que buscan estabilidad financiera y patrimonial.

Aunque la vivienda colectiva puede tener ventajas en términos de eficiencia espacial y sostenibilidad, también plantea preocupaciones significativas en relación con la privacidad, la calidad de vida, la individualidad, limitar la creatividad, la inversión a largo plazo. Es importante tener en cuenta estos aspectos antes de tomar una decisión sobre el tipo de vivienda que mejor se adapte a nuestras necesidades y preferencias personales. En los siguientes párrafos, profundizaremos en cada uno de estos argumentos en contra de la vivienda colectiva, proporcionó ejemplos y evidencia adicional para respaldar estas preocupaciones.


Contexto histórico de las viviendas colectivas

Para comprender plenamente las casas bifamiliares, quintas y callejones en Perú entre 1895 y 1919, es necesario considerar el contexto histórico en el que surgieron. Este período fue testigo de un Perú en transición, con la consolidación de la República y un aumento significativo en la urbanización. Las ciudades crecieron a medida que las personas buscaban oportunidades en áreas urbanas. En este contexto, las tipologías de viviendas colectivas ofrecieron soluciones a la creciente demanda de viviendas.

La vivienda colectiva en el Perú se desarrolló como respuesta a la creciente urbanización, la industrialización, la migración y la necesidad de alojar a una población en rápido crecimiento. En donde existieron distintos tipos de viviendas a lo largo del tiempo.

Juan Günther (2011) relata que los “barrios obreros” fueron los primeros conjuntos de viviendas económicas que se construyeron y su origen estuvo en las concesiones que se hicieron a los comerciantes del guano, durante los gobiernos de Castilla y Balta.


Imagen 1

El primer barrio obrero

Nota: El proyecto de barrio obrero y campo deportivo, ubicado en Antoñete Esquina con Jr. García Naranjo, La victoria.

https://acortar.link/ua1w0U


Luego según Balseca (2019) las casas bifamiliares consisten en una vivienda independiente, con puerta y ventanas en el primer piso, la puerta por la que se accede conlleva a una escalera que se dirige al segundo piso. La distribución interna tuvo un patio intermedio con galerías en algunos de sus frentes. La arquitectura de las casas tendía a ser simétrica, con entradas separadas para cada familia y, a menudo, detalles ornamentados en las fachadas. Esto no solo reflejaba la influencia de las tendencias europeas, sino que también respondía a la necesidad de albergar a una población en crecimiento.


Imagen 2

El callejón de petateros

 

Nota:  Fotografía tomada del archivo 

https://kevinbho77.wordpress.com/2014/11/29/el-viejo-callejon-de-petateros/

 

Viviendas colectivas desde la perspectiva arquitectónica

Las viviendas colectivas experimentaron una serie de cambios significativos desde una perspectiva arquitectónica, impulsados por diversos factores sociales, económicos y tecnológicos. Por ello, Cuneo (2020) nos dice que, durante este período, las viviendas colectivas enfrentaban desafíos significativos en términos de calidad de construcción, durabilidad, seguridad estructural, diseño y costos ocultos.

Estos argumentos en contra se basaban en preocupaciones legítimas sobre la materialidad de estas estructuras y su capacidad para proporcionar viviendas seguras y de alta calidad para sus residentes.

 

Imagen 3

Edificio multifamiliar de Barrios Altos conocido como El Buque

Nota: Sistema estructural colapsó a través de un sismo en Lima

Fotografía tomada del archivo

https://acortar.link/CPfAvh

 

Tenorio (2019) quien cita a Robles (2019) sostiene que las de clase alta y media en áreas urbanas estaban construidas con ladrillo y piedra y tenían comodidades modernas, mientras que las viviendas de clase trabajadora podían ser más simples y carecer de comodidades básicas.

Las viviendas de clase trabajadora a menudo eran más propensas a la superpoblación y a la falta de servicios básicos como agua corriente y saneamiento. Las condiciones de vida en viviendas colectivas de esa época, como las habitaciones compartidas, a menudo eran precarias y carecían de privacidad.

 

Imagen 4


Barrio Obrero Nº1 - Lima 1936


Nota: Fotografía tomada del archivo

https://acortar.link/RRbC1H

 

Según Preciado Santa (2017) el enfoque estandarizado puede llevar a una sensación de anonimato y falta de conexión con el espacio habitado. También tuvieron diseños inflexibles que no se adaptan bien a las necesidades cambiantes de los residentes. Los diseños de viviendas colectivas a veces priorizan la eficiencia espacial sobre la comodidad y la calidad de vida.  Cuando las viviendas son construidas con una estandarización excesiva, tienden a parecerse entre sí, lo que puede llevar a una sensación de anonimato por parte de los residentes. La falta de elementos distintivos en la arquitectura y el diseño de interiores puede hacer que sea difícil para las personas sentir una conexión emocional con su hogar y su entorno. Los diseños rígidos que no se adaptan bien a las necesidades cambiantes de los residentes pueden resultar en espacios habitables inadecuados. Las familias crecen, las necesidades cambian con el tiempo, y un diseño inflexible puede generar frustración y limitaciones en la vida cotidiana de las personas.

Es por ello, que se prefirió las viviendas individuales que permitió una mayor personalización y la expresión de la identidad personal a través del diseño y la decoración, además se adapta a la medida de las familias de acuerdo a sus necesidades y con espacios al aire libre, como patios o jardines.

 

Vivienda colectiva a través de la perspectiva social

Junto a esto se temía que la convivencia cercana pudiera dar conflictos y tensiones interpersonales, lo que podría afectar negativamente la calidad de vida de los residentes ya que las familias comparten un mismo espacio habitacional, se debe al hecho de que, en lugar de tener espacios individuales exclusivos, las áreas comunes, como la cocina, el salón o incluso los baños, se comparten entre múltiples familias. Como dice Preciado Santa (2017) que la vivienda colectiva conllevaba una pérdida de privacidad, ya que varias familias compartían un mismo espacio común. La falta de espacios personales y la intimidad eran preocupaciones importantes para muchas personas.

Sostenemos que las viviendas colectivas amenazaron con quitar la individualidad y la identidad personal de las personas que vivían en estas unidades estandarizadas las cuales no son óptimas para poder habitar. Tal como afirma, Navarro Jiménez (2016) nos dice que la vivienda colectiva no proporcionaba un entorno adecuado para la crianza de los hijos, ya que los niños no tendrían suficiente espacio para jugar al aire libre y la supervisión de los padres podría ser más complicada en un entorno con múltiples familias.

Algunas personas creían que vivir en una vivienda colectiva significaba perder el control sobre su entorno, ya que las decisiones sobre el mantenimiento y la gestión de las instalaciones podrían estar fuera de su alcance.

 

Imagen 5

Historia de la vivienda social


Nota: Fotografía tomada del archivo

https://www.rumbosur.org/historia-de-la-vivienda-social/

 

Conclusión

En conclusión, el periodo de 1895 a 1919 en el Perú fue testigo de una transformación significativa en la arquitectura y la vivienda colectiva, que reflejó los cambios socioeconómicos y urbanísticos de la época. La migración y la creciente demanda de viviendas llevaron al surgimiento de diversas formas de vivienda colectiva, como las casas de vecinos, las quintas, las casas bifamiliares, los corrales de vecinos y los callejones.

La vivienda colectiva desempeñó un papel crucial en la configuración de la vida urbana y social en el Perú, abordó desafíos de urbanización, desigualdad y demanda de viviendas. Además, estas experiencias históricas proporcionan lecciones importantes sobre cómo las construcciones colectivas pueden contribuir a una vivienda más eficiente, accesible y sostenible, un tema relevante incluso en la actualidad, especialmente en un contexto de crecimiento económico desigual.


Referencias

Águila, A. D. (s.f.). JOURNAL ARTICLE. Obtenido de https://www.jstor.org/stable/40420357?typeAccessWorkflow=login

Cuneo, C. (Agosto de 2021). Dosieres CIAC. Obtenido de https://proyecto-ciac.pe/wp-content/uploads/2022/09/CCSC_Las-estructuras-de-la-vivienda-colectiva.pdf

Durán, M. A. (s.f.). Obtenido de https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/93435/05MFwr05de11.pdf?sequence=5&isAllowed=y

Joffré, G. R. (s.f.). Ensayos en ciencias sociales. Obtenido de https://www.researchgate.net/profile/Gabriel-Ramon/publication/303939183_El_guion_de_la_cirugia_urbana_Lima_1850-1940/links/575f313508ae9a9c955fb3ec/El-guion-de-la-cirugia-urbana-Lima-1850-1940.pdf

Martín, R. F. (2016). Obtenido de https://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es/index.php/informesdelaconstruccion/article/view/4777/5562

Navarro Jiménez, F. J. (Septiembre de 2016). "Dejar el casco antiguo": dos casos de modernización urbana en América Latina: Lima y la Ciudad de México, 1895-1910.

Preciado Santa, C. (8 de Noviembre de 2017). Habitar en Latinoamérica. Vivir al aire libre en la vivienda colectiva moderna. Obtenido de https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/62364

Robles Enriquez, A. K. (2019). Repositorio de la Universidad César Vallejo . Obtenido de https://repositorio.ucv.edu.pe/handle/20.500.12692/33763

S, A. P. (2004). Universidad del Pacífico Centro de investigación. Obtenido de https://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/2053/PortocarreroFelipe2004.pdf?sequence=1&isAllow

Tenorio Pairazaman, R. d. (2019). Repositorio de Tesis USAT . Obtenido de https://tesis.usat.edu.pe/handle/20.500.12423/2149

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